Mi padre y mi abuelo fueron médicos, una de mis nietas estudia medicina. He crecido y vivido con el ejemplo de mis mayores y dándolo a mis seguidores. Después de una intensa vida académica y de investigación he optado por lo que siempre busqué como mi quehacer, esto es el ejercicio profesional, en consultorio privado, para pacientes en general, de preferencia adultos con patología diversa y, cada vez más, atendiendo a personas con problemas de relación para elevar, en todos los casos, su calidad de vida.
Mi actividad profesional ha pasado de un estilo orientado hacia el tratamiento, convencional, de cuadros médico psiquiátricos -con quimioterapia, tratamientos orgánicos y de choque y hospitalización - a una atención ambulatoria, utilizando la menor cantidad posible de fármacos, haciendo énfasis en las posibilidades psicoterapéuticas, del conocimiento de sí, de manejo del propio cuerpo y de socialización.
El estilo psicoterapéutico utilizado es integrativo, dialéctico, vivencial llevado a cabo tanto de modo individual o como grupal. Todo ello utilizando, cuando procede, los aportes de la medicina complementaria. Siempre tratando de evitar la hospitalización.